Red Manglar Internacional Nota Informativa 001/2026

NOTA INFORMATIVA 0001/2026

Desde la maternidad viva del manglar vientre salobre donde nacen los mares y se renuevan los océanos alzamos la palabra este 2 de febrero, Día Mundial de los Humedales. Día de las candelarias; día sagrado para peces, mariscos y crustáceos; día de los pueblos del agua dulce y salada, de los ríos que caminan hacia el mar, de los manglares, mares y océanos. Día del espacio de vida, del territorio que respira y nos sostiene.

Los humedales son un milagro cotidiano: filtran y purifican el agua, amortiguan las tormentas, capturan carbono, sostienen la pesca artesanal y resguardan memorias ancestrales. En sus raíces aéreas crecen las crías del mar; bajo su sombra se tejen el alimento, la cultura y la espiritualidad de pueblos enteros.

Sin embargo, continúan siendo violentados.

Se sigue desmantelando el corazón verde, azul del planeta. Los manglares son ocupados y destruidos, principalmente por la industria de la acuicultura, señalada por la FAO como una de las principales causas de su devastación. Más del 50 % de los manglares del mundo ha sido talado, desaparecidos arrancado de raíz para el beneficio de unos pocos y el empobrecimiento de muchos.

Esta destrucción no es un error: es un modelo. Un modelo que convierte territorios de vida en zonas de sacrificio, que privatiza el agua, expulsa comunidades y rompe equilibrios milenarios. Cada manglar arrasado es una herida abierta al clima, a la soberanía alimentaria y a la justicia social. Defender los humedales es defender el futuro; es resistir al colapso; es decir no al extractivismo que avanza disfrazado de desarrollo.

Los pueblos del manglar, del mar, de los ríos que en 1998 se declararon pueblos ancestrales, respondieron con dignidad, memoria y organización. Proclamaron la veda permanente a los manglares y crearon la Coordinadora Nacional para la Defensa del Ecosistema Manglar (CCONDEM) y la Redmanglar Internacional en América Latina y el Gran Caribe, como trincheras de vida para la defensa de los ecosistemas marino costeros.

Hoy reafirmamos que los humedales no se venden, no se concesionan y no se destruyen.

Son territorios vivos, sagrados y colectivos. Son futuro, son resistencia, son hogar.