ESPACIOS DE CUIDADO DE LA VIDA FAMILIARES Y COMUNITARIOS - HERMOSOS Y SABROSOS "ABIFs"
En tiempos de crisis globales, cuando el hambre se disfraza de mercado y la comida se convierte en mercancía, nuestros pueblos vuelven a la tierra con dignidad.
No como un gesto romántico, sino como una decisión política: sembrar para existir, cultivar para resistir, cosechar para vivir con autonomía.
Los espacios de cuidado de la vida familiares y comunitarios - hermosos y sabrosos ABIFs no son solo espacios de producción; son territorios vivos donde germina la memoria.
Allí se encuentran las semillas ancestrales con los saberes de las abuelas, el canto del agua con la paciencia de quienes cuidan la vida día a día.
Son escuelas sin paredes, donde la agroecología florece en la práctica y la soberanía alimentaria se encarna con las manos, el cuerpo y el corazón.
Hablamos de una "ABIFs" a la ecuatoriana, hecha desde abajo, desde la diversidad de nuestros pueblos, nacionalidades y comunidades.
Una alimentación basada en la identidad, en la cultura, en el respeto a la tierra y en la reciprocidad.
No impuesta, no estandarizada, sino creada colectivamente desde nuestras realidades.
Cada espacio es un acto de soberanía. Es decidir qué sembramos, qué comemos y cómo nos alimentamos.
Es romper con la dependencia de sistemas que enferman la tierra, el manglar, los mares y nuestros cuerpos.
Es volver a lo nuestro sin mirar atrás, sino proyectándonos hacia un futuro donde la vida esté en el centro.
Los espacios de cuidado de la vida familiares y comunitarios - hermosos y sabrosos "ABIFs" son también espacios de encuentro. Allí se tejen relaciones, se intercambian semillas, se comparten alimentos y se reconstruye el tejido comunitario que el sistema ha intentado fragmentar.
Son territorios de cuidado, donde las mujeres, jóvenes y mayores sostienen la esperanza con sus manos.
Hoy más que nunca, frente a la crisis climática, económica y social, los espacios hermosos y sabrosos nos muestran que sí es posible otro camino.
Un camino donde la comida no es negocio, sino derecho; donde la tierra no es recurso, sino madre; donde producir alimentos es también producir futuro.
Desde nuestros territorios decimos: la respuesta ya está sembrada.
Crece en cada espacio, en cada semilla guardada, en cada plato compartido.
Es tiempo de reconocerla, fortalecerla y multiplicarla.
Porque en cada espacio florece la vida, y en cada cosecha se levanta la esperanza.
Primer encuentro de la red Mujeres - Recolectoras y Pescadoras
Idolina Reyes, campesina asociada a asprocing explica a Paula Barbeito de SlowFoodHQ y a líder Góngora de Almacc01, como un ABIF es una medicina para curar la desesperanza adquirida y la nostalgia que produce y reproduce el modelo de desarrollo basado en Producción/Consumo.
Juan José López Negrete
Los ABIF no se diseñan e implementan para salvar a la naturaleza ,sino para aprender a vivir como parte indivisible de ella.